Por Diego Chacón
Una tarde muy fría, dónde la lluvia condicionó el desarrollo del festejo a la altura del segundo toro. Sin embargo, cuando hay bravura, casta y nobleza en el ruedo, de parte de toro y toreros, no se pierde nunca el interés y la emoción de lo que pasaba en el ruedo de la Román Eduardo Sandia. Una clara demostración de que con amor, seriedad y mucha afición se puede lograr sacar adelante una verdadera corrida de toros en Venezuela.
Gran gesta de entrega de parte de todos los toreros, incluyendo a todas las cuadrillas, y quienes no perdieron los papeles ante las cada vez más difíciles condiciones en las que se encontraba un ruedo, el cual soportó de muy buena manera el diluvio hasta cierto momento. Era emocionante ver toros y toreros desplegar técnica y mucho coraje, sacando la bravura que habían desplegado los toros caroreños.




